Hay hombres maravillosos. Amo a los hombres maravillosos. Me fijo en un hombre y observo que es maravilloso. Siento ternura y amor por él.
Soy hombre bisexual, porque siento dos partes en mí: una masculina y otra femenina. Entiendo que una mujer también y que otros hombres también. Aunque también entiendo que puede no ser así.
Amo a los hombres porque soy hombre. Y sé lo que es ser hombre. Si no reconociera que amo a los hombres sería un cobarde. Siento ternura y compasión por los hombres, la misma que deseo que sientan por mí, porque también soy hombre.
Siento que mi lado femenino tiene mucha fuerza en mí. Siento que le doy al hombre mi lado femenino y así puedo sentir mejor mi lado masculino. Y puedo sentirme íntegro. Doy mi mujer a un hombre para que no esté solo. Y me siento más hombre, más completo.
Me doy a la mujer de otro hombre, para experimentar mejor al hombre y a la mujer que hay en mí.
Yo doy mi mujer a un hombre para que se sienta hombre y quizá también mujer.
Mi lado femenino tiene mucha fuerza en mí. Amo a los hombres, por eso le doy a un hombre mi mujer y así siento mejor el hombre que soy. La fuerza masculina y la fuerza femenina entonces se equilibran en mí.
Siempre estoy dando mi mujer a otro hombre para sentir mi hombría.
