Introducción.
Continuando por mí camino, he tropezado con la piedra de la Magia, y al creer que la Magia en el primer texto (Panwica, publicado en la misma web: www.tubreveespacio.com) no quedaba suficientemente explicada y después de seguir reflexionando sobre ella, he llegado un poco más allá y aquí sigo mi camino de nuevo. Añadiendo al caos la teoría de causa-efecto.
El caos, llamado así en Panwica, es la relación aparentemente aleatoria de las cosas. De ella nacen, o mejor dicho, se transforman, la materia, el cosmos y la vida. Cosas que siguen interactuando por azar unas con otras para generar quién sabe qué, aunque si algo magnífico y admirable, tal como ha sido hasta ahora: divino. Y así desde el infinito y hasta el infinito, transformando y creando para siempre.
He aquí, un tema que no trataré, pero se podría llamar la Esencia de la Evolución.
Esta es la cuestión, las relaciones aleatorias entre las cosas o partículas son las causas que se transformarán hacia la materia, el cosmos y la vida, nuevas cosas que seguirán relacionándose de forma aleatoria para transformarse hacia otras más. Y así sucesivamente. Dice Newton: “Por cada acción hay una reacción”. Y quiero subrayar “por cada”, es decir, por toda, toda interacción aparentemente caótica entre las cosas generará una otra cosa, ya conocida o nueva.
Causa causal y casual.
Las causas bien pueden ser voluntarias y controladas, con el fin de conseguir ciertos resultados queridos. Son esas causales. Por ejemplo cuando yo quiero hacer daño a alguien le doy un puñetazo aunque pueda fallar por otras causas no controladas, como falta de fuerza, puntería o velocidad. Vendría a ser algo así como un experimento de laboratorio, donde intento controlar y realizar ciertas cosas para obtener un resultado previamente calculado y predeterminado, aunque como antes siempre habrá un margen de error fruto de causas aleatorias descontroladas o no tenidas en cuenta.
También las causas pueden ser casuales, sin control, involuntarias e inconscientes. A saber cuál será el resultado, pero seguro que lo habrá. He aquí la Magia, pues al basarse en acciones aleatorias, creará resultados sin lógica, no normales, lo que algunos llamarán paranormales o por lo menos unos resultados desconocidos. Adviértase que la Magia nunca podrá ser demostrada científicamente en tanto que los factores que la causan no están controlados, preestablecidos y condicionados en un experimento de laboratorio.
Son interesantes muchas teorías pseudocientíficas que tratan la cuestión de la Magia como un poder que nace del inconsciente humano, a través del cual emana cierta “energía o magia” aún desconocida y sin cuantificar. ¡Estas teorías no se han percatado aún que el inconsciente es caos! Observe el lector que el inconsciente no es otra cosa que la fluctuación caótica y aleatoria de los pensamientos, fuera de control y voluntad.
Consecuencias.
Está claro que sucederán reacciones a las acciones, pero al provenir de muchos factores, algunos conocidos, otros no y demás de forma azarosa y caótica, estas reacciones difícilmente podrán ser preestablecidas y conocidas de antemano. Es más, llegarán a sorprendernos y a no ser lógicas o coherentes a nuestros ojos. Serán Mágicas.
Y por eso el Tarot, la Astrología, el I Ching, la interpretación de los sueños, la lectura de las hojas de té, las Varas Sajonas, el fuego… basadas en el azar de coger una carta, lanzar unas monedas, la fluctuación inconsciente de los sueños, la distribución aleatoria de las hojas, las varas, el fuego, los planetas y estrelles en una fecha… dan como resultado la Magia.
La Magia en el sentido de una consecuencia con un margen de error, con la posibilidad de múltiples resultados dentro de un rango, al menos tantos como factores aleatorios, desconocidos y conocidos de los que proviene. Por eso estas formas de Magia no predicen un futuro exacto, sino más bien, variable, aleatorio e interpretable, pero real. Por eso la Magia es real y existe, pero nunca será controlable ni cuantificable. No será científica, ni demostrable científicamente.
Conclusión.
Sí, será demostrable experimentalmente. Como dije en el primer texto (Panwica), la mejor demostración científica que tenemos para justificar la existencia de la Magia es la experimental. Ahora también con un apoyo filosófico y lógico aquí añadido.
Por eso acompaño al lector a que se haga con una baraja, eche las cartas a suerte y se deje sorprender por los resultados, que estoy seguro se sorprenderá.
Como siempre: Se puede y se debe criticar. Se puede y se debe profundizar.
Gracias.
Miquel Novell Andinyac
23/10/2016