Cada línea que esboza mi lápiz es un sentimiento arrancado del alma que ilumina a tientas la intransitable senda del futuro invadiendo cada vestigio de vida, rebozando cada rincón muerto de este planeta en decadencia que carece de toda expresión vital, donde me encuentro atada, arrastrada a un negro abismo inexorable al cual descienden mis pétreas lágrimas congelada en un rictus de angustia que desvela mi pobreza de espíritu perseguida por las sombras, envuelta en las brumas del pasado, intentando hallar la salida a este infierno y encontrar al fin un presente desprovisto de dudas y temores con la esperanza de respirar un aire nuevamente puro, despojada de mis absurdas cadenas y encontrar un mínimo consuelo dando tregua a esta guerra invisible…
Proporcionando olvido al daño causado por una vida miserable, traicionera que me hiere a cada paso que avanzo y que me acerca cada vez más al comienzo del fin apuñalándome, sumergiendo mi ser en un coma inexplicable provocándome inconsciencia, transformando mi alegría en un dolor agudo y lacerante que traspasa mis sentidos y me tumba sobre la sombría quietud de mis propias pesadillas...
Veo ya distante, afuera, a través de los gruesos barrotes de mi torturadora prisión sonreír a la gente despreocupadamente, sin percatarse de la desdicha ajena dejando de lado el sufrimiento, con estúpidas expresiones de felicidad se esconde el cinismo tras esos rostros de personas hipócritas, inútiles que fingen piedad y compasión a los sinsabores extraños…
Cuando en el fondo nada les regocija más que el dolor de sus semejantes y se enaltecen vanamente dándose aires de falsa superioridad, y es lo que más molesta y empeora la amarga existencia personal, donde los demonios acechan inclementes aguardando la oportunidad de provocar un desliz y atraer a inocentes almas a precipicios de eterno sufrimiento.
No cesan en su fúnebre labor y sus tentaciones maquiavélicas corrompen mi corazón, desgarrando los dulces anhelos de mi ser, echando por tierra lo que deseo ser, aplastando mis ilusiones, quebrantando mi cuerpo no puedo ya cargar con esto, alivio daría el veneno a mi razón y la muerte me acariciaría con sus frías garras aprisionando mi débil mortalidad y encerrando mi preciosa alma en un frasco de cristal para agregar a su infernal colección seré su esclava eternamente, no volveré jamás a ver un luminoso amanecer…
No tendré la dicha de observar un melancólico atardecer y no podré reposar mi cuerpo en la frialdad de la noche ni contemplaré las estrellas titilando en medio de la negrura ni sonreiré recordando hermosos momentos, ni amaré nuevamente...
Me alejaré de todo, olvidaré que existo, y me aislaré totalmente de la sociedad en un delirio trastornado de mi personalidad, donde todo lo veo de un oscuro color las tinieblas de mi camino pantanoso me han segado no puedo divisar una salvación, no veo refugio para mi alma cansada no encuentro apoyo en está ciénaga engañosa las personas que más aprecio son aquellas que más lejos están de mí no hay nadie ni nada que me proporcione cariño estoy marginada de cualquier muestra de afecto extraño a tanta gente, y no hay remedio quisiera retroceder todo lo que ya he vivido, pero más deseo jamás haber nacido, se hubieran evitado tantos problemas quizá quienes ahora me desdeñan e ignoran estarían mucho mejor si yo no existiera...
Pero de todas maneras no es mi culpa, y yo sólo he nacido para morir mi destino es la soledad eterna, dentro de un mundo infeliz gobernado corruptamente, lleno de miseria donde los poderosos se aprovechan de los débiles con sucias artimañas y no hay oportunidad de surgir, no hay esperanza no queda ya nada ¡no somos nada!
Colaboración de Lys Vicious
Chile