Enredada en la maraña de pensamientos que atormentaban incesantes mi mente perdida en un laberinto de sueños y deseos frustrados mirada apagada, el alma rota, abatida por la derrota sin esperanza alguna, me lamentaba de mi fortuna. Pero el orgullo era más fuerte y vestida de una falsa insensible naturaleza, tras máscaras de indiferencia me ocultaba...
Ocultaba a una mujer de sentimientos puros, noble corazón fuente de agua dulce ansiosa por calmar la sed de algún viajero disfrazaba mi ternura de frialdad mi abnegación de egoísmo más en silencio en las cuatro paredes de mi habitación suplicaba por un amor. En muchos puertos, equivocadamente, mi barca intenté atracar... Pero nada pasaba...
Iba, venía sin rumbo, a la deriva estaba ya tan cansada y agobiada cuando de lo más alto del cielo ese Dios que es tan bueno se compadeció de mi
confió a su Ángel más bello la delicada misión de rescatarme de los pantanos de desenfreno, de vicio, de perversión, y el Ángel tomó forma humana y discreto se fue acercando romper mis barreras no era tarea fácil
pero con su dulzura y paciencia las fue derribando entre titubeos y vacilaciones empecé a vencer mis temores me atreví a soñar de nuevo, volví a creer, aprendí a amar.
Ángel bendito que con tu luz diste brillo a mis ojos quiero agradecerte pues ya no camino en fango sino en jardines repletos de flores de mil colores. Gracias porque tu presencia me dio la fuerza, el valor y el coraje para vivir cada día para afrontar los dilemas de este mundo desequilibrado. Ángel mío quédate aquí, nunca me abandones.
Colaboración de Malena
Guatemala
