Ella camina por habitaciones vacías, vacías como su alma, no sabe por qué su corazón la arrastra hasta el lugar oscuro, no lo sabe.
Habiendo tanto espacio fuera, habiendo tanta gente riendo, ella se aparta, queriendo estar con ellos, no sabe por qué sus actos contradicen a su corazón quiere controlarlo, otros quieren controlarlo pero no lo permite, no se lo permite.
Aleja el agua, aleja la luz y a la vez la acerca tanto y la besa, besa el amor como nadie lo había besado y cree en él como nadie podrá creer y lo ama y sabe que él la ama y se entrega y la acepta y le dice, que la amará aunque sus oídos no lo escuchen, y lo cree aunque su mente sepa que es mentira, que él nunca lo dijo, aunque los otros digan que sí, e intenta una vez y lucha de nuevo y no quiere escapar, pero quiere dejar todo atrás…
Se siente perdida con todo tan ubicado por ella misma y sus manos son perfectas y sus actos son perfectos, pero todo lo que toca es un error y todo lo que hace se siente como tal, y ella lo mira y en sus ojos ve ternura y no sabe que le dice, no escucha lo que le grita quizás teme escuchar eso que nunca le dirá.
La respuesta que tanto quiere oír y a la vez le atemorizaría que fuera verdad, y cuando su corazón crece se llena de recuerdos, recuerdos que aunque vuelvan no los tomará aunque los haya esperado, aunque los halla llorado y siente que se odia, se quiere enamorar de ella pero ella la odia y no sabe el por qué aunque él la ame y ella se entregue y la acepte sabe que ese vacío no se llenará porque lo necesita dentro, aunque él ya esté ahí.
Colaboración de Cristina
Perú
