Señor Jesús, tú eres mi libertador, mi vida iba a las llamas que nunca se apagan, por el pecado que yo cargaba, pero tu oh señor, cambiaste mi destino eterno, por tu infinita misericordia. ¡Oh señor! me llamaste tantas veces para que no sea de los que se pierden y tantas veces ignoré tu llamado oh señor, gracias por la inmensa paciencia que hay en ti que usaste para esperar mí despertar para ti, hoy después de mucho tiempo ignorándote te reconozco, oh Jesús, como mi gran salvador mi gran libertador, único señor porque estaba lleno de pecado e iba a la muerte eterna. Más con tu sangre vertida en la cruz me limpiaste de todos ellos Gracias Señor.
Hoy por ello tengo vida eterna no tendré en un tiempo futuro, sino que “hoy”, tengo vida eterna y para siempre estuve en oscuridad y tú viniste a mí y la oscuridad ya no fue más en mi porque tú lo iluminas todo pues tú eres la luz del mundo, tú eres la luz en mí y hoy vivo confiado porque seguro estoy en tus manos viniste a ser la santidad del pecador al creer en ti soy conocido como santo y sin pecados por que la santidad que eres tu viniste a mí, a ser mi santidad y por ti hoy soy santo y en ti hoy soy santo. Fuera de ti nada soy. Gracias señor amén…
Colaboración de Cristiano
Chile
