Escribo y describo a tus senos, no porque sean la única parte de ti que me interesa, no sólo porque es sobre ellos donde puedo escuchar el palpitar intenso de tu cálido y tierno latido, no sólo porque al mirarlos recostada a tu lado, recuerdo por sus cumbres y valles las tierras que hemos visitado juntas, es con tu pecho amor con quien he hecho un trato secreto; yo lo acaricio con suavidad y responde al roce de mis dedos confirmando que me amas y que el deseo por mi sigue latente, es además mi refugio para los días difíciles, mi escape de la cotidianeidad y el objeto de mi deseo, benditos sean tus senos amada mujer.
Colaboración de Pau
México
