He entendido que el amor se trata de hacer sacrificios, de renunciar a aquellos que más queremos sólo para demostrarles que el deseo de verlos felices, es mucho más grande que las ansias de estar siempre a su lado.
El sacrificio, ese “acto de abnegación, inspirado por la vehemencia de un ideal o de un afecto”, siempre se basará en el amor, en la madurez, en la generosidad, en la humildad, en el desapego y sobre todo en la libertad, en ser capaces de liberar nuestro espíritu de todo aquello que nos ata a un algo o alguien. Por amor se puede ir en contra de todo y de todos, pero por amor nunca se debe ir en contra de uno mismo.
Me has enseñado todo eso aun sin conocernos, has sido mi consuelo, mi motor. Has cambiado mi manera de ver la vida en sólo unos meses, y me has dado el valor necesario para renunciar a lo que tenía, a lo que era. Ahora sólo puedo pensar en lo que me darás a tu llegada, y en lo que seré gracias a ti.
Hoy renuncio al amor que me hizo concebirte, me libero de ese sentimiento, y doy paso a uno más valioso, a uno completamente puro, uno que nunca me exigirá ir en contra de mi misma, uno que no juzgará mi manera de ver la vida, uno que nunca dudará en extenderme su mano cuando me sienta abatida. Tú harás todo esto por mí, incluso sin darte cuenta. Más adelante yo podré mirar atrás sin sentir el dolor de la pérdida, del sacrificio, del desapego de ese amor que aún vive en mí hacia ese ser que es la mitad de ti, pero a quien tengo que olvidar ante el dilema de decidir lo que es más importante. Para él deseo lo mejor, que pueda continuar tranquilo sin que el rencor o el arrepentimiento turben su alma. Hoy no me arrepiento de haberte escogido. Cada patadita tuya, es un recordatorio de la ilusión, de la paz, y del amor que me acompañarán para siempre.
He aprendido gracias a ti, que los sacrificios valen la pena, y que perder la esencia mientras se busca la tan anhelada felicidad, resulta mucho peor que perder la vida. No se puede vivir cuando el egoísmo y la mala voluntad dirigen nuestro pensar y actuar.
Tu mamá que te adora,
María
Esta es la carta al bebé en mi vientre, tras haber tenido que enfrentar la decisión de renunciar al amor de su padre, un hombre que quise como a nadie, pero quien se negó a la idea de aceptarlo y cuidar de él/ella.
Colaboración de MariAngel
Colombia
