Era aquella chica de dulce mirada, aquella mirada tan cálida como los primeros rayos de luz en la mañana, aquella chica de dulce mirada como madre que ve por primera vez a su pequeño.
Aquella chica que perseguía sus sueños y que jamás se rendiría para poder obtenerlos.
Aquella chica que no conocía el amor, pero que tal vez algún día alguien la amaría con pasión.
Era aquella chica de dulces abrazos, que los guardaba celosamente esperando al chico indicado.
Aquella chica le sonreía a la felicidad, pero no sabía ser feliz para poder sonreír.
A aquella chica algún día la vida le recompensaría, todas esas lágrimas perdidas por aquella trágica partida.
Colaboración de C.E.C
Perú
