Que te quiero, que te extraño. Que quisiera abrazarte sin necesidad de palabras, solamente rodearte con mis brazos para que sientas el calor que irradia mi cuerpo. Que quisiera platicar, compartir y reír a tu lado. Que extraño tus pésimos chistes que siempre lograban sacarle una sonrisa a mi rostro.
Que quisiera que tu presencia me acompañara en estos momentos tan importantes de mi vida. Enojo. Conmigo. Porque me enamoré. Porque es demasiada la importancia que te doy.
Porque sé que hay muchas otras cosas que hacer, soy parte de un plan mayor y aun así lo desperdicio pensando en el dolor que siento. Porque intento liberarte, pero pareciera que no avanzo nada. Porque denoto mi debilidad ante la posibilidad de estar sola. Porque me dejé llevar y perdí a mi mejor compañero.
Porque me empequeñezco y me hago sentir menos. Porque miro a mi alrededor esperando ilusamente a que aparezcas. Porque dejo que me afectes. Porque me pregunto que estarás haciendo. Porque sé que tengo que tomar parte en la culpa. Porque lloro y no paro de llorar. Porque te sostengo y no quiero dejarte ir. Porque te permití que tuvieras demasiado de mí, lo mejor de mí. Enojo. Contigo.
Porque lastimaste y no a cualquiera, sino a mi. Porque tu respuesta se limitó a decir que seguirías con las mismas dudas durante años. Porque nunca pregunté cuáles eran esas malditas dudas. Porque parece no importarte. Porque actúas como si los momentos pudieran ser reemplazables, como si yo fuera reemplazable.
Porque pareces no comprender el dolor que me causas. Porque eres frío. Porque eres mucho más fuerte y controlado que yo. Porque sé que para ti ya no tiene importancia, incluso pienso que quizás nunca lo tuvo. Porque sólo fue un acostón. Porque estás ahí, pero no conmigo. Porque no me valoraste. Porque no puedo verte sin recordar lo que fuimos.
Porque odio tu cabello corto. Porque no te entiendo. Porque eres egoísta. Por tu impuntualidad que soporté. Porque sé que estás loco y no me importa. Porque me dejaste sin nada. Porque nunca dijiste ni hiciste nada. Porque quiero que te vayas, que desaparezcas, pero al mismo tiempo me aterra el no volver a verte. Porque te quiero.
Once años. Tanto tiempo y sin embargo, parece inexistente. Te conocí y no me importó, pasaron los años y siguieron pasando. Luego, lograste hacerme ver el significado de ser parte del universo. Me enamoré. Estuviste ahí, te tuve y te quise. Me abrazaste, me besaste. No decías nada, pero en ese momento no era necesario, me bastaba con sentir el roce de tu piel. Me pretendí fuerte y liberal.
Tu frialdad e indiferencia estaban ahí desde un principio, pero preferí obviarlas para no alterar mi bella realidad. Te consideraba el perfecto compañero, alguien diferente. Pero como siempre, nuestros más íntimos deseos salen a relucir. Me desesperé, me enojé. No pude más.
Tuve que arriesgarme y pedirte que me quisieras de ‘verdad’. Ante todas las miradas y todos los prejuicios. Que me dieras un verdadero lugar dentro de ti. Dijiste que no. Los momentos que pasamos se desvanecen lentamente ante mis ojos. Ya no estás aquí, pero yo sí. Me quedé sola en el vacío de los recuerdos y no logro salir. Créeme, te doy mucho más crédito del que mereces.
Manejo con lágrimas y siento la presión en mi pecho al saber que siempre fui una indecisión, un desliz. Ahora ya no nos miramos, somos extraños que se conocen demasiado. Sigo mi día como cualquier otro, monótono y escrito. Te veo sin que me veas y termino extrañándote más que el día anterior.
Sé que mi actitud es infantil, que debería madurar y enfrentar la situación, pretender que aquí no pasó nada. Que fácil suena eso, pero no funciona para mí. Yo siento demasiado, pienso demasiado. Ser amigos, tal vez algún día. En estos momentos no tiene, caso. No eres mi amigo.
A diferencia tuya, el amar si tiene significado para mí. Sé que las cosas pasan, son temporales. Que mi tristeza y tu ausencia algún día dejarán de importar. Que algún día volveré a leer estas palabras y me sentiré tonta. Pero la vida no se trata de lo que va pasar mañana, es sobre hoy, el presente, el ahorita.
Colaboración de Everette
México