Dios te ha creado con el fin de completar la creación. Tu presencia en el mundo le da significado a la familia, le da sentido a la fortaleza que trasmite el amor, frágil y delicada como un vaso de cristal. Pero tu fortaleza es interior, en muchas ocasiones impulsa a una familia a seguir adelante bajo la guía del Espíritu Santo.
Mujer, si alguna gota de tristeza apagó tu luz y debilitó tus fuerzas, no dejes de brillar. Simplemente deja que Jesús restaure tu corazón y ese gran propósito que Dios marcó se cumpla en tu vida. Mujer, no dejes de brillar. porque dentro de ti hay una gran virtud. Te podés caer y volver a levantar.
Colaboración de Marisa m
Argentina
