Hoy que siento la brisa sobre mí, sacudiéndome de dolor, burlándose y diciéndome que no podré, asechándome de que todo estará mal, que aquí nadie podrá descansar, que más miedos vendrán y yo podre ni mover un dedo para cambiar la realidad... pero hay un ángel ahí al final del camino esperándome con los brazos abiertos, tan radiante como el sol, inundándome de dicha y administrando dosis de alegría, diciéndome que yo voy a poder con esto y mucho más, que nunca me va a abandonar y siempre va a estar a mi lado.
Ahora se ha unido otro ángel más al final de ese camino, un ángel que yo he conocido, un ángel que me dice -tú puedes, yo te esperaré es un ángel tan hermoso como una estrella, creo que ha llegado hasta allá para darme dicha y paz. Un ángel que a pesar de haber sufrido, se ve tan feliz y dice estar bien, porque ha llegado a un lugar maravilloso, cerca de Dios donde sólo reina la felicidad.
Ahora puedo sentir como esa brisa fría toma distancia de mí, pues dos ángeles están allá esperándome y siempre me protegerán con su manto tan frágil pero a la vez con tanta fuerza y valentía. Puedo sentir como esos ángeles se han acercado a mí y me han cubierto con ese manto, sintiendo cada día que soy capaz de todo porque siempre estarán conmigo, haciéndome una guerrera ante cada situación, haciéndome sentir que aún reina la felicidad en este corazón.
Ahora estos ángeles se han marchado como buenos compañeros, tan radiantes y mostrando siempre una sonrisa, se han marchado pero antes me han entregado la llave de la felicidad y sé que la sabré usar, pues jamás los defraudaré ya que algún día con ellos me encontraré...
Para dos personas especiales, que ya están disfrutando del paraíso.
Colaboración de
Evelin RG
México
