Hoy que siento la paz que produce la calma y el relax. Aprovecho estos momentos en que me siento reflexiva e inspirada para dedicarte unas palabras. Hoy que estamos juntos, acompañándonos mutuamente y sintiendo nuestro latir, quiero decirte escribiendo lo que no me atrevo a decirte con palabras. No voy a esperar a que no estés aquí para decirte que te he querido mucho, que te sigo queriendo y que siempre te querré.
Te quiero padre. A pesar de tus rarezas, tu cabezonería y tus silencios. Te quiero porque me diste la vida y aunque nunca conociste mis problemas, siempre respetaste mis decisiones y confiaste en mí. Ahora que ya eres mayor, te conozco mucho mejor. Ahora soy yo la que ejerzo de madre y tú de niño. Gracias padre por tu esfuerzo en criarme y darme una educación y porque nunca me faltó de nada.
Tu hija, por siempre. Manuela
Está carta se la leí a mi padre al día siguiente de escribirla.
Colaboración de Transparencia62
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