En una noche de tiempos que no recuerdo o no quiero recordar, le pregunée a la luna: “Luna, tú en tan lejana soledad, y con tan frio resplandor, ¿Cómo soportas estar tan alejada del sol que es tu verdadero amor?" Con solemne y dulce voz me contesto: "aunque no lo veo desde los principios del tiempo y cada día lo extraño más, lo único que hace llevaderas mis noches es sentir su resplandor que me da calor y me hace saber que está ahí, el saber que hay alguien para mí al otro lado del cielo es lo único que me da fuerzas para vivir".
Entonces le pregunté si ella desde lo alto alcanzaba a divisar a la mujer que me amaría tal como yo la amaría a ella, y ella contesto: "veo la mujer que fue hecha para ti, y veo que tú fuiste hecho para ella, pero no te amará como tú piensas, te amará más...” Desde esa noche espero, espero y busco en el suave silencio de la noche su voz diciéndome que no estoy sólo, busco a la mujer que la luna alcanzó a ver y que todavía no logro encontrar...
Escrito en 30/jun/2011
Colaboración de Luis Iglesias
Colombia
