Donde están los dulces labios que formaban sinfonías al resonar de cada beso, donde está la mirada profunda que se recalcaba en dolor, y donde están tus promesas de amor, porque la distancia se clava como una espada en nuestros corazones, por que tus manos no están enlazadas a las mías, porque las flores están marchitas y no sanan las heridas, porque existe el agobio, porque el silencio no grita, clavas llagas en mí que sanas con dulces melodías.
La sentencia me ata al tormento, aunque quiera la luna alentarme siento que perdió su brillo, cada palabra que escribo derrama sangre en mi corazón, las palabras salen solas cuando el alma tiene miedo, y ya no puedo aceptar tu ausencia, sueños rotos, hojas secas, pena evanescente, falsa utopía, condena a la desesperación; por cada letra que escribo se dibuja en mi frágil rostro una lágrima. Ni la muerte rompe esta pena, las palabras se las lleve el viento y hoy estoy desnudando los trozos de mi alma.
Colaboración de Crow37
México
