El día de hoy fue silencioso y con olor a tristeza, mi cabeza da vueltas y vueltas y me pregunto que habrá más allá de Oceanía, más allá del infinito mar.
Me pregunto qué tan cierto es si existe la reencarnación, ¿habrá vida después de la obscura y empalagosa muerte?, hay veces en las que tengo miedo de morir, pero me gustaría morir si es cierto que en el otro reino hay paz infinita.
La muerte nos convierte en ángeles y nos lleva al reino luminoso y con dicha paz, como allá en el bosque donde los animales son libres, la muerte también llega en el momento menos esperado cuando todo puede ir de maravilla y te deja inconcluso a veces, cuando aún hay tantas cosas por hacer, también hace que los seres que creías eran queridos te olviden al tercer día.
Tu casa, tu cama, tu ropa, tu dinero, y hasta tu esposa pasaran a manos de la persona que nunca imaginaste, incluso tu mascota le será fiel, sin imaginar a los siguientes 90 días las lágrimas y los lamentos pasaran, tu estancia en este mundo se habrá olvidado en un abrir y cerrar de ojos.
El miedo me atormenta y no sé cuándo habrá que pagar las facturas debidas, lo que ahora se es que tengo que seguir corriendo, tengo que seguir gritando, ¡tengo que seguir llorando!
Colaboración de Iván Pizano
México
