Cuando las fuerzas se te acaben, hay una fuerza mayor, comprensible por nuestros pensamientos; está en todas partes cómo el aire que respiramos, pero sólo la pueden percibir los que la aceptan; esta fuerza no viene cuando la necesitas, ni cuando la deseas, sólo viene cuando te humillas ante su majestad, te rindes ante su culto, y te das cuenta de que no vales nada sin ella, esa fuerza está más allá de los cielos… Esa fuerza se llama Dios...
El Dios de la Biblia dice: yo doy fuerzas al cansado, y multiplico la fuerzas del que no tiene ninguna, que Dios te bendiga...
Colaboración de El Discípulo
Perú
