Me quiero y me acepto, me quiero, sí.
Me quiero y me acepto, me quiero, sí. Me quiero y me acepto, así.
Valoro mi esfuerzo y dedicación. Cada día que pasa, voy tejiendo mejor, el tapiz de mi vida, con mucha ilusión. Vivencia tras vivencia, voy tejiéndola yo.
Con voluntad y esfuerzo,
con ayuda de Dios. Cuando llegue mi hora, mi trabajo terminará.
Habré tejido mi alfombra,
para la eternidad. Me quiero y me acepto, me quiero, sí.
Me quiero y me acepto, admiro mi labor.
La tejo con amor, pensando en mi evolución.
Lo escribí a mí misma y me lo aprendí como una canción y de vez en cuando lo cantaba para reforzar la idea de que tanto yo como la labor que hago en este mundo somos importantes. Y que debo aceptarme como soy con mis defectos y virtudes.
Colaboración de transparencia62
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