Somos grandes ante los ojos de muchos y sin embargo, podemos sentirnos pequeños ante los nuestros. La grandeza de cada uno de nosotros es algo que no se determina ni se determinará jamás, cada persona es un ser indeterminado, no existe momento ni lugar en el que nos determinemos cómo seres “grandes o pequeños”.
Sin darnos cuenta vivimos en una constante línea irregular, en el que se integran en él diferentes determinantes y acciones que hacen que las personas sean grandes o pequeñas.
Cuando ayudamos a una persona incapaz de realizar una tarea “X”, estamos siendo grandes, cuando somos solidarios, cuando pedimos perdón, cuando prestamos algo, cuando damos amor, o cuando simplemente damos las gracias, estamos siendo grandes. En contrapartida, cuando mentimos, cuando deseamos el mal a otra persona, cuando no somos capaces de admitir errores, estamos siendo pequeños. Por lo tanto, cada persona está enfrentada a constantes escalonamientos de grandeza y pequeñez, cada acción grande o pequeña es por las que atravesamos todo el tiempo, y que en tan sólo unos minutos uno puede pasar de ser grande a ser muy pequeño y viceversa.
Si dañamos estamos siendo pequeños, pero si queremos ser grandes nuevamente debemos ser capaces de pedir perdón. Claramente abordamos el poder ser llamados grandes o pequeños con las acciones o también sentimientos por las que optamos recurrir o simplemente sentir, si queremos ser grandes debemos hacer que eso suceda, remediando cada paso pequeño que demos, nunca hay que determinarse cómo alguien pequeño o grande, ninguna persona aparte de ti tiene el derecho o el poder de determinarte cómo un ser inferior o superior. Optamos todo el tiempo por uno o por el otro, por ende somos ambas cosas y solamente uno mismo es el que toma las decisiones para que eso no sea siempre de la misma forma.
Nunca dejes que alguien o simplemente tú mismo trates de determinarte cómo un ser pequeño, en el que jamás podrá ser visto cómo alguien fuerte y superior. Porque la simple verdad es que todos los seres humanos somos ambas cosas, y el hecho de ser valientes y capaces de enfrentarse a estas dos variantes nos está construyendo cómo seres que cometemos errores pero también éxitos. Sólo tú tienes el poder para remediar que te sientas cómo un ser pequeño, y basta tan sólo con una pequeña acción para ser grandes personas.
Colaboración de Yuli Ernst
Uruguay
