Al dia de hoy después de haber pasado un año sin las que yo consideraba mis amigas, 6 meses de haber perdido mi trabajo y 2 meses de haber perdido una gran ilusión. Me doy cuenta que lo único que tenía de verdad era lo que más odiaba: mi trabajo.
No me quito la parte de culpa que he podido tener en la pérdida de todo. Está claro que tanta desdicha no puede ser fruto de la mala suerte. Únicamente puedo decir que cualquier fallo cometido lo hice sin maldad y que nunca he realizado ningún acto hacia nadie para hacer daño y si lo hice fue en defensa propia. Es lo único que hice, defenderme de la ingratitud y el desprecio que me mostraban y yo sentía como tal.
Con respecto al trabajo cometí el error de ser fiel a mis principios. Me dolía tanto lo que me hacían a mí como lo que veía que hacian a mis compañeros y me superaba. No he sido capaz de venderme y pasar por el aro. Torpe de mí, la que ha pagado las consecuencias he sido yo. Aquí me encuentro en el paro y sin expectativas de encontrar trabajo.
Con respecto a mi última derrota, no voy a contar nada. Lo sabe quien lo tiene que saber y que ni siquiera lo va a leer. Lo único que he hecho es dar todo y conformarme con lo que me daban. No se puede querer a nadie más que a una misma. Lección aprendida...
