Solía ser una persona tan optimista, empática y cariñosa. Usualmente cosechaba amistades que siempre expresaban admiración por el tipo de persona que una vez fui. Con el tiempo tras ser confiada y decepcionada una y otra vez por personas amadas mi corazón se fue transformando de algo suave a algo áspero y duro. Con mis altos días muy felices y unas bajas muy profundas que me hacen encerrarme en un mundo de oscuridad donde sólo yo y mis pensamientos negativos tienen espacio. Cada días estos últimos son más prolongados.
Siempre soñadora pensando que todo lo que me proponía lo podía lograr con esfuerzo. Pero con alguien a mi lado que sólo pensaba que no era el tiempo para hacer esto o aquello. Que asume mis triunfos como suyos porque entiendo que todo lo que aprendí se lo debo. Que se disfrazó durante años de una persona noble de buenos deseos mientras yo tenía las fuerzas para aportar en mi hogar todo lo que se necesitaba. Hasta que un día dije ya no más y es ahí donde se levantaron todos sus demonios internos.
Tan manipulador fue que hasta llegó a insinuar que se quitaría la vida, y en cada minuto más me perdía. Dejé de pensar en proyectos, o darle calor a los que ya tenía, solía dormir largas horas para tratar de no pensar o estar en mi realidad. Que se metió en vicios que me llevaron a invertir 12 años de trabajo para superarlo, como no lo vi venir. A veces el amor nos ciega. Y cuando nos quitamos la venda ya no somos nadie.
Hoy escribiendo esto, simplemente fluyo con mis pensamientos. He pensado por primera vez dejar de existir, pero tengo tanto por que luchar. A veces llegan las fuerzas pero vuelve la oscuridad a mi cabeza por más que brille el sol. Sé que debo salir de esto y sé que lo voy a lograr. Confío en Dios para hacerlo y en el amor por 3 corazones que son mi vida.
