Estos días ha empezado a llover. La ciudad asaltada por el húmedo ambiente le da un sentido natural a mi terruño. El arrogante olor a la tierra serrana me levanta el apetito de comer un buen lonche. Pero, ¿por qué escribo esto?, si de ti se tratan estas líneas, de ti damisela de canela.
Tengo desordenadas las emociones, tengo adherido el corazón a emociones innumerables y aciagas. Se ha topado mi vida con la tuya, mi corazón con tu grandeza, mi pasión con tus ansias y mi alma con tu blandura de corazón.
Estoy harto de extrañarte siempre. Estoy cansado que te necesite para vivir; y sin dudarlo la tristeza en mi espíritu es innumerable (la tristeza es un acto criminal en las emociones).
¿Y por qué? ¿Por qué tanta tristeza? Es solo por tu ausencia, es simplemente porque te fuiste.
Estoy neutralizado porque te marchaste lejos, estoy apagándome como una vela...
