a Franco Rovira
Cuando se escuche el silencio en
la noche,
sentiremos un vacío
inexplicable.
Sabemos sin embargo,
que rondará el hambre y que
el vecino comerá de
nuestro plato.
El rico, el pobre,
derramarán su sangre.
Será nuestro vecino en su
atiborrado ruido
el hambre.
¡Ahí, donde
sentiremos en vano, un
vacío,
mundanal y humano!
Colaboración de Rodolfo Leandro Plaza
Argentina
