Era la niña de la familia y tú las sabías… Era la consentida encerrada en un baúl de oro y lo sabías… Sus ojitos grandes y expresivos te gritaban te amo. Sus labios eran tibios no habían probado las mieles del amor. Su corazón era puro e inocente pero llegaste tú ¿qué paso? en su vida todo cambio.
Sus risas eran ciertas tus palabras eran falsas. Sus brazos te abrazaban con sinceridad de los tuyos solo recibió pasión… Pero ella no sabía, nunca imagino lo cobarde que serías… Han pasado tantos años… Muchos años han pasado… Y esos recuerdos no los pudo enviar al baúl del olvido…
Que triste aceptar que nunca guardaste el pañuelo y la foto de 15 años… La naturaleza guardó silencio al oír la niña que se convertía en mujer… El cafetal enmudeció, luego lloro y se calmó la niña nunca volvió. El caballo bayo solo relincho y luego se marchó como se marchó tu amor sin decir adiós
Te morirás y nunca sabrás cuánto te amó… Te morirás y nunca leerás la cantidad de versos que en tu honor escribió, eres un cobarde le juraste que volverías… Eres un cobarde, domingos enteros pasó frente al teléfono y no la llamaste ella no salía con su familia.
Luego de seis meses regresaste con frutas y chocolatinas… Aunque ella sabía que pronto te casarías, su mente no pensaba, sus manos no sentían, sus brazos se escondían, su sonrisa nunca fue la misma, nunca supo cómo se graduó si todo su ser estaba en el sueño de la imaginación solo vivía de fantasías… Su alma se desmoronó, su corazón estalló, sus sentimientos los consumió con el color negro en luto quedo, el tiempo pasaba y ella nunca confió.
Fueron tantas lágrimas que derramó y nadie las vio. Fueron tantos meses y años de dolor. Hoy eres el cobarde que recorre las calles de Roldanillo, fueron un cuento de amor corto y bello, eran la historia de Apolonio y Camila aunque nadie la recuerde quiero dejarla plasmada con las letras del amor y el esfero de la pasión.
Colaboración de
Lina Vargas
Colombia
