El cielo miserable bajo el que me levanto cada día sin ti.
La vida que no me espera y tampoco me da la oportunidad de coincidir contigo. El trabajo que me quita el tiempo que desearía emplear en buscarte. Esta tristeza que me persigue a todas partes disfrazada del polvo de tu anhelo.
El norte al que siempre viajo por la mañana y el sur que con añoranza de descanso miro. Las campanadas de la catedral el domingo, tan solitarias, tan cortas. Esa mañana sentado en la banqueta donde espero con desgane lo que mi corazón desea. El frío rocío que mantiene siempre helada la esperanza.
La cruda realidad de mi sufrimiento sin sentido. El desvelo, el cansancio, la desdicha, la resaca de esas noches, la vida por sí misma, y yo, sin poder hallarte. Amándote aquí, y tan patéticamente.
Muriendo sin ti y sin ti viviendo para verte de nuevo, ideas vanas que me tienen así, esperando sin ti y sin ti levantándome. Yo que de pura tristeza me estanco.
Tú que no sabes que existo. ¿Entonces por qué espero? Espero cantando, escribiendo, sintiendo este pesar, esta angustia absurda y este grito
interno que todos oyen por mi mirada. ¿Cómo una belleza como tú, podría fijase en mí? Y entonces duele profundamente la clara verdad de un iluso solitario, que de amarte camina sin llegar a ningún lado.
Por favor mírame de nuevo como aquel día que no recuerdas y yo jamás olvidaré. Trae tu palabra alegre a mis oídos sedientos de tu haber, de tu estadía. Deja que refleje tu rostro otra vez el sol como lo haría aquel domingo cruel del conocerte. Presta en silencio la vida que me robaste.
Valeria mírame, mírame otra vez, que no puedo ser ya quien era; y si bien nadie era, sobrevivía. Más mírame ahora; soy el poeta tartamudo y el cantor sordo que de arrancarte en palabras intenta seguir. Sólo te pido una vida, esta vida, para adorarte y mimarte. Y si quieres después déjame, que en la muerte de tu visión podré mi corazón descansar.
Valeria, si tuvieras tiempo piensa en mí. Valeria, que desde que no te veo no es fácil el subsistir. Valeria, si quisieras verlo, ve que te amo sólo a ti.
Colaboración de Vagohemio
Guatemala
