Que difícil es tomar una decisión.
Así nace convirtiéndonos en asesinos.
Cuando no sabemos su definición.
Cuando por la desesperación somos hurtados.
Que fácil el fluir de las palabras
Las buscamos, las encontramos, nos asustamos.
Cuando no sabemos lo que hay detrás de ellas,
¡que ausencia nos envuelve cuando las provocamos!
Que nostalgia comienza a carcomer el pensamiento.
Haciéndose un festín con los recuerdos,
pues como el depredador, de noche busca alimento
persiguiendo su presa consumando sus instintos.
Después, llega ese amanecer hostil,
gris con rastro de sangre blanca,
¡que perecedera es la decisión en un atril!
exhibiéndose ante una vida manca.
Que inconsciente es a veces la conciencia
al no pedirle permiso al corazón,
siempre a galope sale en decadencia
provocando, cuando despierta desazón.
Muy cerca se encuentra el arrepentimiento.
Como el perro, con la hora entre las patas,
Como el rico derrochando monedas de viento,
como el tiempo, cerrando sus puertas.
Colaboración de Jaime E. Galvez Sepulveda
México
