Era una noche fría, oscura, en un remoto lugar, justo en la entrada a un antiguo fundo. Ahí fue abandonada, tarde, esa fría noche, con un viento cálido que desviaba mi andar, abandonada a medio esconder, una bolsa de papel que la contenía. Caminando presuroso agitado con un dolor en el pecho, con esperanzas de encontrarte ahí.
Corrí a ciegas, todo oscuro, el camino rodeado de árboles, con este viento cálido que traía el presagio de un cambio, un cambio enorme.
Buscando con algunas instrucciones de donde se encontraba esta peligrosa poción ¡Sí, la encontré!, sin abrir la bolsa vuelvo presuroso a la casa donde me encontraba, una vez dentro, la abro, de lo que se encontraba en el interior es lo único que conservo en perfecto estado después de tantos años, peligrosa y adictiva tanto como el primer día.
Más pequeña que una mandarina pero mucho más fragante, la poción completamente invisible ataca todos mis órganos, su aroma dulce, adictivo, hace que no quiera sentir ningún otro aroma, pero cuando lo siento mi estomago se revuelve, como si cayera. Mi corazón se agita de inmediato, siento como comienza a subir la temperatura, un calor intenso emana de mí, un dolor intenso me cierra los ojos por un segundo.
Mi mente es la más afectada, puedo ver, con mis ojos abiertos, tu cuello, tus hombros, como puede ser tan fuerte, esta poción sólo con abrirla… Cada noche mi cuerpo la pide, solo un poco, siempre un poco más, no es ni una gota la que pongo en mi almohada, pero es mucho más que suficiente para sentir sus efectos.
Veo tu cuello, siento dolor, caigo, siento el calor de tu cuerpo cerca, un escalofrío recorre mi espalda, cuando siento el calor de tu cuerpo, puedo sentir tu pelo en mi nariz, si estiro un brazo podría abrazarte, mis ojos sangran, el miedo no me deja estirar mi brazo, porque muy dentro sé que no estás aquí.
Esta noche el efecto fue mayor, mis sueños, me hizo revivir una noche alocada, la ultima, sentí estar ahí, ¡no!, necesito más poción, quiero sentirlo más fuerte, así en mis sueños te puedo tocar, puedo verte claramente, revivo cada sensación, me tomo mi tiempo, sí puedo escucharte, siento tu calor, tu aroma, tus manos que me tocan, todo tan intenso, lo mejor de todo, más claro que todo, siento tu sabor, ah como lo extraño.
Ahora me doy cuenta, ahora tengo mayor claridad, la poción no está completa, le falta el mayor ingrediente, como no lo sentí antes, es tu aroma, tu sabor, faltas tú.
Me gustaría saber la opinión de cada persona que lo lea y si llegó a sentir algo mientras leía
Colaboración de
Francisco M. Caerols
Chile
