Pequeña muñeca perfeccionista,
vida de muchos y muerte de uno,
uno blanco, uno invisible, uno Bruno,
por ti amante, tu olvido; por ti artista.
Artista mediocre y sin amor alguno
hacia sí; pero sí, hacia la amatista
que guardas en ti, lejos de la vista
del sol, de la luna, de él, de ninguno.
Sin importar la lejanía que exista
entre nosotros, nunca inoportuno
será, recordar los días de ayuno
y hacer del silencio malabarista.
No hay nada que ante el tiempo se resista;
adiós muñequita perfeccionista.
Colaboración de Dante
México
