Quería jugar y divertirse, yo te dije no dejes que suceda porque el viento no mide su fuerza y arrastra hasta al más indefenso ángel, que abriendo sus alas es despojado de su fe, como una flor que se despide del último pétalo de su ser, frágil y celosa de su miseria, sabiendo que la muerte le espera pidiéndole tempestad y sabiduría en cierto momento de su corta vida.
Los dos sabíamos que sería largo el camino, pero no hicimos
caso a las señales, y preferimos seguir sin motivo, sin razón,
sin nada que nos ayudara; algunas veces soñé desesperada,
y me vi en un abismo, lleno de pensamientos ilógicos,
sin sentido, sin ti.
Sabes la verdad, solo tú la sabes, te juro que nadie más lo sabe, porque sería mi muerte y mi pérdida, pero así como empezó jugando, termina por aburrirse, y dejar transcurrir la noche fría de tu alma, para separar lo que con armas inicio, y pensar que nunca sucedió.
Colaboración de
Mlu
México
