Sigo caminando en este cuarto oscuro, la noche se hace cada vez más fría y al recostarme en mi cama pienso en ti, miles de ideas recorren mi mente como una película, a veces de terror a veces de amor, y no logro conciliar el sueño. Me pongo de pie y salgo a caminar tratando de olvidar un poco ese adiós que me hizo agonizar por un tiempo, pero al contrario todo queda igual, veo a lo lejos siluetas que no logro distinguir, mi mirar es un poco borroso desde que ya no estás.
¿Y qué hacer?, Sí desde que te fuiste todo cambió ya, creo que desde entonces no he dormido, no sé cuantas horas he dejado de pensar en otras cosas y me he enfocado en pensar en ti, pero eso que importa ya, ahora ya no estás, y en esta noche fría sólo me queda pensar en la manera de recuperar lo que he perdido, vuelvo a mi hogar, aquel que tantas veces te vio llegar, y ahora llora conmigo tratando de recuperar la cordura que desde que no estás, no existe, vuelvo a recostarme otra vez, de pronto siento recorrer algo húmedo en mi mejilla y me doy cuenta que nuevamente estoy llorando por ti.
Comprendo que tal vez no fui lo suficiente para ti, buscaste algo más que tal vez te podría llenar, ya no queda más que esta noche fría, lloraré por ti pero mañana será otro día en el cual trataré de que ya no seas parte de mi vida.
Colaboración de
Yarel Michel
México
