Óscar, quisiera que me dejara decirle muchas cosas que me he guardado, a esto yo lo llamo recurso o medio para sentirme mejor, aunque sólo sea por instantes, después de todo el instante es lo que realmente permanece en mi memoria imprecisa.
Lo cierto es que no hay nada como traer al momento una mirada, un aroma, el mismo tacto para hacerlo tan real como lo fue entonces. Manifiesto que este acto es obra de la libertad que he recuperado, recreo los momentos y los convierto en mis fieles acompañantes, los recuerdos y la escritura.
¿Qué más da la distancia y la diferencia si en este momento esta usted aquí?, esta aquí y es tan real, esta frente a mí y lo puedo tocar y ver y sentir y es tan real que se esfuma de mi sueño y penetra en mis sentidos, se desvanece en la mirada.
Nada me impide soñar, nadie me impide sentir, no hay razón material suficiente que se interponga entre la ilusión y yo, entre el cristal por donde paso y a través del que miro su imagen apresurada, nada puede impedir que al cruzarme en su camino, viva con intensidad al imaginar el roce de mis labios en los suyos.
¿Sólo eso queda, abrazar la sombra y el recuerdo?, ningún daño puedo causar al amarlo en la distancia, ningún arrepentimiento por desearlo entre mis manos. Intento convencerme de que esto es suficiente, sin embargo no es así, mis manos desean tocarlo, mi mirada ansia mirarlo sin esconderse…
Ningún daño puede causarle el gran respeto y admiración que siento por usted, ningún daño puedo causarle por desear estar sentada frente a usted escuchándolo hablar.
¿Es acaso esta sencilla petición mucho para usted? Reconozco en mi interior una urgente necesidad de expresarlo, deseo hablarlo con el amigo que alguna ocasión ofreció espacio y tiempo para escuchar.
No tengo el día de hoy 20 años, es por eso mi atrevimiento a pedirlo, los años vienen acompañados de certezas y experiencias, el tiempo trae consigo sensaciones sublimes, hoy no tengo 20 años, hoy soy una mujer adulta que tiene noches de vino, noches interminables de tabaco y poesía, soy una mujer que experimenta la certeza de la meditación y el incienso.
Cabe aclarar que no hay la intención de provocar en usted lo que no siente, es decir, no es necesario que haya empatía, la diferencia se torna interesante cuando se habla de ella.
Hoy quiero pedir lo que realmente quiero, es mi recurso, hoy le pido si fuera usted tan amable de aceptar una invitación, hasta hoy he sido sincera con usted y le comento que esta invitación que le hago es con la sola intención de que me escuche, es muy importante para mí hacerlo, de igual manera le solicito, que sea sincero y que si en realidad no desea hacerlo, me lo diga, créame que su sinceridad en cualquier aspecto me reconfortará.
Permítame seguir aprendiendo de usted, permítame escucharlo, permítame verlo, permítame demostrarle que puedo ser su amiga, pero sobre todo permítame saber lo que realmente usted quiere.
Miriam
Septiembre, 2008
Autora: Miriam
Colaboración de
Óscar
México