Es la risa que tras agonía se esconde,
un alud de besos que si no se finge, no se advierte,
caminar, correr, ir yendo sin saber a donde,
es el polen que se deposita en flor inerte.
Es la expiación de un pecado que se niega,
a través de la oración de esperanza vana,
que igual es sorda, muda y ciega,
como lo es la gloria que al renunciar se hilvana.
Es el pecado que a traición hiere y huye,
que se esconde y entre sombras se agazapa,
ignorante de la sombra que a su espalda fluye,
que a su vez le hiere e inocente escapa.
Es la resignación que de conciencia se disfraza,
de libertad, de elección, de razón y de motivo,
es el fuego que se dice hoguera y sólo es brasa,
es el día que es de luto y se dice ingenuo ser festivo.
Es una onda de orgullo que en el aire desvanece,
la ironía de la inocencia por placer dolida,
el instante que más allá de su final padece,
de argucias de solemnidad fingida.
Es perpetuar el dolor con amor hiriente,
es decir, que duele, más en el alma no hay daño,
amar y dar la espalda cual la luna al sol naciente,
es falso, no te mientas, es todo, un engaño.
Colaboración de
Lord
México
