Ser y no ser el agua que derramó la copa,
mezcla del chasquido de sangre que dejó la bala,
o la sangrienta esperanza que se esfuma en un día.
Cual ave que ha dejado el nido,
se desparrama al viento electrizado de un tornado,
siguiendo las sombras al olvido,
formando laberintos desesperados al suicidio total.
Y por repetidas alboradas que en desvelos,
las almas heridas sufren las nostalgias
y las amarguras de la separación,
buscan quien pudiera tener las alternativas,
y el poder inmaculado de la solución.
Hay que retroceder…
y descobijar un poco los sueños,
tal vez el insomnio no habrá acabado aun con ellos,
tal vez olvidemos esta decepción,
o tal vez y al final de todo,
tomar otro camino sea la mejor decisión.
Poema inspirado en la preocupación por la tala desmedida de algunos manglares de mi provincia. También refleja algunas experiencias vividas en mi infancia, en un estero de la zona sur de mi país, Costa Rica.
Colaboración de Enoc Monrom
Nicaragüa
