Si me pagaran una moneda por cada que vez que tropiezo, por cada vez que caigo y me raspo las rodillas y las manos en mi afán por amortiguar la caída...
Si me dieran una moneda por cada golpe que me corta el aliento y me deja sin respiración...
Si me pagaran una moneda por cada ilusión rota, por cada traición, por cada herida que se abre en mi alma...
Si me pagaran una moneda por cada vez que he errado el camino, cuando intento seguir sabiendo que mi caminar hace mucho que llegó a un callejón sin salida...
Por cada vez que al volver la cabeza veo que solo veredas con espinas y senderos llenos de oscuridad y fango es todo lo que tengo para regresar a ninguna parte...
Si me pagaran una moneda cada vez que siento que no encajo en este mundo, por cada vez que intento salir y el mundo hostil me hace retroceder...
Si me pagaran una moneda por cada dolor, cada herida y cada cicatriz que tarda en cerrar, por cada gota de sangre que sigue escapando de mi corazón a través de esas cicatrices, por cada vez que me niego a creer que hay cosas que no fueron hechas para mí y con tristeza algo me hace volver a mi realidad, asegurando que es así que muchas cosas hay que me fueron negadas, entre ellas el amor...
Si por todo eso recibiera una moneda, Indudablemente, tendría mucho, mucho dinero y en el mercado de la ilusión compraría un par de alas inmensas, hechas con el material más resistente, hechas con sueños rotos, con lágrimas saladas, con amor no correspondido, con ilusiones encontradas en la basura, con decepciones y esperas sin fin.
Apenas me las colocara, las extendería en toda su plenitud y saldría volando de este callejón llamado vida, volaría a la par del viento tan solo con un vestido vaporoso y los píes descalzos, con el pelo ondeando al viento, volaría alto, muy alto, dirigiria mi vuelo hacia las constelaciones, las nebulosas, vería las galaxias, las estrellas en expansión, sintiendome apenada de mi pequeñez ante tanta grandeza.
Volaría junto a un cometa una buena parte de su camino, para después verlo alejarse maravillada por tanta majestuosidad, daría tres vueltas por la luna, visitaría su lado obscuro, segura de que encontraré un rayito de luz entre tanta oscuridad pues me niego a creer que haya un lugar con mas negrura que esta vida, rogaré al universo me permita formar parte de el, rogaré con toda el alma me deje serlo, me deje brillar por siempre, allá en el cielo, en la inmensidad, pediré me deje ser parte de su creación, pediré me deje ser polvo de estrellas...
