Amor mío... La realidad es que, no te olvido, y he dejado tus cosas intactas por si piensas regresar: he dejado tu fotografía en el buró, tu bufanda en el cajón, tu rastrillo en la jabonera, tu loción frente al espejo, tu ropa en el closet, tu taza para el café en el mismo lugar de siempre, y la libreta que te gustaba leer a diario porque en ella comencé a escribir nuestra historia. Ahí te escribí mis lágrimas, mi enojo, mi frustración, mis desaciertos, mi tristeza y finalmente, mis sueños rotos. Escribí todos los días, y cuando decidiste marcharte también escribí lo mucho que te amaba, las letras, no me alcanzaron para decir cuánto te extrañaba... Comencé a guardar entonces en el cajón del olvido los besos recordados, las caricias entregadas, las palabras pronunciadas, las promesas incumplidas, y guardé por supuesto los besos, la pasión desbordada, y los tres puntos de esta historia inconclusa por si piensas regresar...
