Sé que nunca seré sabio ni santo. La desazón mira hacía el cielo, pero nunca se cruza con una mirada divina. Sé que no soy ni rico ni pobre. No deseo morir sin saber, que es tener y poder gozar de un Gran Amor en la vida. Todo lo que veo apesta y hasta percibo algo pecaminoso, en todo lo que nos rodea. Odio al egoísmo, la maldad y la envidia. Aborrezco a algunos hombres, pero los acepto como hermanos imperfectos. Quiero ser siempre libre. Dormir con el corazón abierto, sin miedo a que me roben. Me encanta el festín de los cabellos y el comer sonrisas desde el desayuno. Sobre tu cuerpo han conocido la miseria algunos pájaros, pero imagino descubrir con cautela un maravilloso universo, cuando me imagino incursionando tus cavernas.
