Tener la misma sensación como el primer día en que su sonrisa me cautivó, es sentir la impotencia física de no aferrarme a sus besos, de llenar mi cabeza con recuerdos que se repiten a diario cada vez que piso el suelo, donde alguna vez juntos caminábamos de la mano.
Donde por diferentes lugares nos perdíamos uno tras otro en sentimiento, uno tras otro en un sueño que no podría ser por la poca capacidad de aceptar diferentes realidades.
Realidades que con el pasar del tiempo se fueron aferrando a errores que se cometen con tan sólo una frase.
Errores donde se sepulta el cariño donde es más razón por cuestiones sociales que sentimentales.
Donde sentimentalmente y psicológicamente no se preparó el corazón para decir adiós.
