Un día me refugié en el amor de Dios, en la esperanza, en el valor, en la constancia, en la vida, en el ánimo...
Ahora mi corazón grita emocionado, el futuro llegó con nombre de Hoy.
El dolor fue aprendizaje.
La tristeza se esfumó.
La pesadilla pasó a ser un sueño, el terror alegría.
Iluminada continuo en los brazos de Dios llena de todo aquello que un día me cobijó,
viendo un horizonte con mil sabores y colores.
Avanzo cada escalón con el alma vestida de perdón y amor.
Respiro a cada amanecer con mi espíritu despierto y aventurero.
Recorro cada día con el éxtasis por lo nuevo y maravilloso que viene a mi encuentro.
Miro atrás y siento la paz que un día anhelé.
Victoriosa danzo con la melodía de la lluvia y con el Sol como aparejo.
De repente me veo y tengo todo, unos hijos humildes y amorosos, una salud recuperada, una familia sin igual, amigos y un gran amor que vigilante esperaba por mí, mi poeta rural que a diario hace eco en mi ser, con su alma inspiradora declarando en sus poemas su ardiente amor por mí.
¡Dios que bendición ser refugiada en tu amor!
Colaboración de
Brysol
Colombia
