Te levantas un día y te das cuenta que todo ha cambiado. La persona por la que has invertido tanto tiempo, tanto amor, tanta ternura y pasión decide irse de tu lado. Y piensas ¿qué es lo que ha pasado? Todas las riñas y enfados logran llenar el vaso de paciencia, y se acaba derramando.
Te sientes sola, sientes una presión en el pecho, ganas de llorar, no sabes si ésta es la mejor solución, pero en el fondo sólo deseas que vuelva junto a ti. Ya no importan las mentiras, sólo deseas que vuelva junto a ti. Escuchas a esas personas que te quieren, que te animan y que te dicen que es lo mejor, que no puedes seguir así, y no quieres creerlas. Desde fuera, tú misma aconsejarías lo mismo, pero desde dentro... Sintiendo que se te escapa la persona que más has amado en tu vida, prefieres volver a poner esa venda en tus ojos para no seguir viendo.
¿Tantos años tirados a la basura? Qué futuro me espera ahora sin él, acostumbrada a sus miradas, a sus besos, a sus abrazos, a su risa, a compartir unos sueños... ¿Dónde van todos esos sentimientos? ¿Se olvidan? ¿Aprendes a seguir adelante con ellos? No puedo imaginarme mi vida sin él, y pensar en ello lo más mínimo siento que el corazón me duele, se muere... ¿Se puede morir de amor?
Reflexionas, sopesas en la balanza los buenos y malos momentos, y pesan más los buenos, aún no estás preparada para decirle adiós, aún no estás preparada para empezar una vida sola, incluso llegas a pensar que no deseas vivir si no es con su compañía. Estás dispuesta una vez más a cerrar los ojos con tal de poder sentir sus besos cada mañana al despertar.
Se va, y con él se va toda mi alegría, mi ganas de sonreír, de vivir la vida plenamente, de amar, de soñar... Sabes que no volverás a amar a nadie más, sabes que el dolor estará en ti, y que cada vez que lo veas, te dará un vuelco el corazón. Intentarás seguir adelante, pero las noches se hacen muy largas y la soledad hará presencia.
No se puede olvidar a un amor así, a un alma gemela, a una persona que te ha hecho la persona más feliz y dichosa en tanto tiempo, la persona con la que soñaste un día formar una familia, la que te hacía estremecer con cada uno de sus besos, porque cada vez que le mirabas, sentías que te enamorabas un poco más cada día, sentías ese hormigueo en el estómago como esa primera vez que sentiste sus labios unirse a los tuyos. Y te sigues preguntando, ¿cómo hemos llegado a este punto?...
Colaboración de Nani
España
