Habeis escuchado la historia de la princesa en la torre y el mendigo que esperó 99 días hasta que se fue y lo habeis vitoreado, pero yo os digo que el orgullo no es buen consejero y que cuando la venganza toma el lugar del amor ¿quién gana? ¿herir a cambio de destruirme? ¿para qué?
Porque el desafío es para los cazadores, pero el amor se entrega porque sí, sin condiciones ni medidas. Si alguien condiciona mi amor ¿para qué le entro al juego? su amor no es verdadero, y si mi amor lo disfrazo de desafío ¿quién gana realmente? un triunfo vacío. Y el gran perdedor: el amor.
Colaboración de Edgar Martínez (Webmaster)
México
