¡Es sólo cuestión de piel! Grita mi alma desesperada con el ánimo de evitar una catástrofe sentimental, pero entre caricias, dedos entrelazados, desinhibición de reflexiones, caminatas guiadas por el placer de la antigua arquitectura, noches de sexo salvaje y de miraditas, abrazos, besos en la frente y en público, es casi imposible lograr escapar de las ridículas y múltiples sensaciones similares al amor y al gusto extenuante.
¡Es que no quiero compromisos, me quita demasiado tiempo!... Y aun así continúo perdiéndolo con él. Es absurdo, puedo jurar que a la segunda o tercera cita no me atraía tanto, estaba convencida de que podía controlar el juego como lo había hecho antes, yo tenía el control en mis manos y decía cuándo pausarlo o abandonar la jugada, pero está vez mi órgano olvidó lo que la razón y mi ser deseaban y sin importarle nada más muy sutilmente mientras yo cavilaba en la preparación de mi almuerzo o alguna otra tontería decidió despertar, abrirse al placer y elegirlo a él…
Y fue así como llegué a este estado de idiotez, de depresiones momentáneas, de películas mentales al pensar si está interesado o no en alguien más, de pensar si realmente así sea en sus más profundos Reflexiones se cruza mi linda figura y mi bella personalidad como pensando “oh sí, que buen partido sería está vieja, la quiero como… Es que ni la palabra la puedo escribir de lo ridículo que me parece.
Quiero confesarles algo, estas no iban a hacer las combinaciones de letras verdaderas, mi escrito empezaba un poco diferente y ese principio lo agregaré como final a esto debido al estado mental en el que me encontraré luego de cerrar este pc… “Al compás de la luz trémula que entre las rendijas de mi ventana muere en estas solitarias y frías cobijas, van mis reflexiones por está zozobra de sentimentalismo que me ahoga”.
Colaboración de Santísima
Colombia
