Tengo hambre de amor y no se como saciarla… Tengo hambre de sentir que aún en mi cuerpo hay alma… Hambre de que me seduzca una mirada, una mirada que tan sólo al rozarme me devuelva las ganas… Tengo hambre de unas manos cálidas que acaricien y acaricien sin parada… De unas manos amigas, vacías de malicia, llenas de ternura y sinceridad infinita…
¡Oh Dios que hambruna me ha tocado vivir! Tengo hambre de un abrazo que me regrese la calma, la seguridad y protección que llegué a sentir en mi hermosa infancia… Infancia que felizmente recorrí porque nunca tuve hambre de nada… Campos floridos, dulces sabores, colores hermosos, suaves canciones…
¡Oh…! ¡Que tiempos! Esa infancia… Tengo hambre de palabras, de versos, de cuentos, poemas y melodías, que me inciten a la vida y me llenen de alegría… Tengo hambre, mucha hambre…
Colaboración de
Mareibis
Venezuela
