Un día normal vas a la universidad, te vas con los amigos llegas a tu casa, ves que no hay nadie, no te importa, vuelves a salir, pero de repente te llega una llamada: ¿disculpe se encuentra fulanito de tal? si soy yo, ¿quién es? perdón por llamarlo tan tarde, conoce a fulanito de tal y a fulanita Pérez de tal? ¡Si son mis padres! le comento que acaban de sufrir un accidente, aquí por periférico y son trasladados al hospital más cercano, y cuelga en ese momento sientes un terrible escalofrío.
Y no sabes que hacer, no sabes a quién llamar, te diriges al hospital y te dicen los doctores que están graves y te angustias más y más, te pones a rezar, lo que nunca has hecho, pidiéndole a Dios que no se los lleve que cambiarás, que les harás caso, que pasarás más tiempo con ellos, en ese momento el doctor se dirige hacia ti con una mirada de desconsuelo, tus padres acaban de fallecer, sientes un fuerte dolor en el pecho, un gran vacío, comienzas a llorar desconsoladamente y quieres que alguien te abrace, pero nadie está a tu lado en ese momento.
Comienzas a maldecir a todos, culpas a Dios por habérselos llevado, no sabes que vas hacer de ahora en adelante y te culpas por no haber pasado más tiempo con ellos, por no haberles dicho que los querías, por no demostrárselos, quieres gritar pero sientes que se te van las fuerzas, cierras los ojos y te quedas dormido, en eso te despierta un fuerte ruido, abres tus ojos y lo primero que ves es a tu madre diciéndote
¡párate! se te va hacer tarde, ¿no vas a ir a la universidad?
Si sigues dormido… En eso entra tu papá y dice no te preocupes yo lo llevaré, te levantas los abrazas a los dos y piensas, tan sólo fue un sueño, ¡por Dios! gracias, los miras y les das las gracias por todo lo que hacen por ti. Y tú, ¿qué esperas? ¿Qué tengas el mismo sueño? o ¿qué te pases en realidad? mejor ahorita que puedes y no después, cuando no puedas.
Colaboración de Ángel Cruz
México
