Me pierdo en tu mirada cargada de ilusiones que nunca dicen nada. De mentiras dibujadas en tu cara acomplejada, por el tiempo que ha pasado dejando surcos como manchas diluidas entre muros. Extremos adyacentes; tú a un lado, yo de frente. Contrarios complementarios, se separan y se atraen como una fuerza invisible.
Las entrañas de tu mente buscan quien les alimente y las llene de recuerdos que nunca existieron, que no estuvieron presentes. Un dado y seis decisiones que gobiernan los rincones de tu corazón. La familia los amigos, tus problemas: un encierro. Sólo hay un modo de sobrevivir, de olvidarte de la vida y empezar a sentir. Ese modo tiene apodo pero el auténtico nombre es llamarlo: Amor.
Es lo que yo siento y nadie puede cambiar, aunque la gente invente nadie me lo quitará, sólo comprenderán quienes me quieran de verdad. Sólo tómame la mano y empecemos a volar. A soñar, reír y no echar la vista atrás, inspirándonos en un futuro que nos protegerá. Mientras te digo al oído: ¡Nada nos vencerá!
Espero que os guste, y recibir también la más sincera opinión sobre el texto. ¡muchas gracias!
Colaboración de Anna Jordana
España
