Se acerca minuciosamente, y sin apenas hacer ruido, me planta cara, le huelo desde cerca, incluso despide olor amargo, me observa en silencio, me mira llenándome de desprecio hacia mi persona, se enrabia sacándome los dientes, cargador entre dolor y llantos malolientes, aire putrefacto es el que ahora mi aire respira, aparte de fracaso arrastrados por la cobardía.
Es difícil enfrentarse a los errores del pasado
Colaboración de Adelaida
España
