Esta noche la calle dejó correr un sigiloso viento que bailó
en su vuelo, golpeó mi frente. Lo recibí tranquilo. Respiré
su cuerpo. Te vi llorar luna estando aún bañada de estrellas,
quise consolar tu llanto, mitigar tu tristeza.
Te dije: "No estás sola, mira toda esta luz de estrellas
que te rodea".
-No, ella sale de mi cuerpo-, contestaste.
"No, tu brillo es el reflejo de ellas" dije.
Ingenua volviste a dormir y no te cansaste de estar siempre despierta.
Respira que llegó el mañana.
Colaboración de Gianino
México
