Al lomo del caballo blanco que con su galopar hace que mi cabello flote en el viento.
Aquel hermoso ejemplar, al que la mayoría de las personas teme, merecedor de respeto
por su grandeza y no por su brutalidad cuando quiere ser libre, símbolo de la fuerza
bruta mezclada con la razón divina, alienta a las personas a ser alegres y victoriosas
por el simple hecho de existir, retozando en la pradera siempre indicándonos la dicha de tener
lo que muchos de ellos no tienen: La libertad.
Aprovecha tú que puedes, alienta el caballo a seguir adelante, no dejes que te acorralen, como lo han hecho conmigo. Sus ojos temerosos de vivir toda su vida encerrado, pero a la vez diciendo que no por unos hilos de púas dejará de luchar, así pudiese destrozarse el cuerpo, su alma siempre vivirá libre. Tú te preocupas y te das por vencido con un poco de presión, yo no hago eso nunca y estoy la mayoría del tiempo con un freno que lástima mi hocico, así sangrara sé que si muero me necesitarán, al menos mientras encuentran a otro. En cambio si tú mueres jamás te remplazarán.
Daría mi vida por alguien que de verdad fuera amigo, no mi dueño, dueño es el que me mantiene,
pero también dueño es el que me lástima, amigo es el que me entiende, pero también es el que me cuida. Tú como humano no tienes amigos, pero tampoco tienes dueño, son una mezcla de los dos: Te entienden y te cuidan, pero para saber de ti y después te lastiman. Seré yo sólo un simple caballo, un animal incomprendido, pero más animal es el humano, que su razón de ser jamás ha entendido. Cada individuo tiene objetivo, ya sea ayudarse así mismo o ayudar a los demás, pero sólo se hacen trizas y el mundo no progresará jamás.
Colaboración de Silver
México
