Tú eres importante en mi vida porque me has enseñado a sonreír, llorar, pensar, irritarme, meditar, amar, vivir, morir, luchar, sufrir, caerme, levantarme y jamás darme por vencida. Me has enseñado la belleza que existe en las cosas más pequeñas e insignificantes y en las cosas más grandiosas y sofisticadas. Yo te conocí mientras viajaba por el mundo. Te vi en calles, ciudades, estados, países y continentes.
Por toda esta infinidad de sentimientos que me has hecho sentir, mil gracias te digo. Porque el haberte cruzado en mi camino, de alguna manera ha dejado una marca en mi interior y me ha ayudado a moldear mi destino. Sin ti no sería lo que soy ahora, una mujer que ama, que siente y llora. Me has llevado a la cumbre y luego bajado. Eres sin igual y siempre te he amado. Jamás dejaré de agradecerte por haberme moldeado en lo que soy ahora.
¡Gracias vida!
Colaboración de Andrea Luviano
México
