Ignórame cuando crees que debes, aun si debieras, si ya ha pasado un buen rato sin hablarnos probablemente podemos seguir así otro tanto, no me digas nada, aunque yo sé que quisieras decirme algunas cuántas cosas que por meses te has venido guardando, no me saludes si no deseas cruzar palabras, las palabras en algunas ocasiones, aun para quienes viven de ellas y por ellas, salen sobradas.
Sé que muchas veces tu no has querido saber de mí y pues te confieso que también algunas no he querido saber de ti. Prefiero tu silencio si es por una buena causa, tu comodidad, mí tranquilidad, sepa Dios, pero quizá una buena causa. Realmente ha dejado de ser importante tener esas cortesías entre nosotros, los Holas de distintos días que sumándolos realmente no son gran cosa, tan sólo eso, una palabra breve arrojada al aire para ver que trae consigo, que viene detrás, por que eso de la adivinación no a todos se nos da. Si no quieres saber como han estado mis días, y tal vez yo no quiero saber como han sido tus noches, sigamos así, sin decir nada.
Entenderé que de momento esto basta, saber que aunque distante, aun sigo aquí, sabernos ahí a un estirón de mano y nada más. Creo que yo te he dicho ya todo lo que tenía que decir. Hoy no hace falta que intercambiemos saludos desgastados, ni mucho menos alguna vana discusión de si tu esto o yo aquello, o si los dos, si hoy sólo deseas mis silencios, si hoy sólo necesito tu ausencia, todo estará bien.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio
Colaboración de Michael Ramón
Colombia
