Sé que a veces no tienes ganas de seguir aquí, pero yo no estoy para soportar caprichos, ni los tuyos, ni los de nadie. Y esto no tiene nada que ver con que tenga roto el corazón. Mira que ya muchas antes que tú, han tenido la absurda idea de que pueden tentarme, pero es difícil. No digo que sea imposible, pero difícil sí, muy difícil. No quisieras saber que le pasó a la última estúpida que quiso comprarme, te lo aseguro. Porque si te lo contara, entonces sí, tendría que llevarte conmigo.
Porque andar dejando testigos, es algo imperdonable. Además a ustedes las vivas, les encanta pensar que todas tienen un destino que cumplir, que cada una es súper especial, que cada una tiene como una especie de misión en la vida. Y pues la verdad, a ti todavía no te toca. Y aunque a veces me hagas berrinches, y aunque yo tampoco te soporte cuando te pones... Eh, ¡como te pones!
Mira, yo no tengo prisa, y cuando estás tranquila, sabes muy bien que tú tampoco. Así que te seguiré esperando aquí mismo donde me dejaste esa noche fría de diciembre, mejor vuela mariposa loca, yo tengo hilos y agujas afiladas para remendar tus alas, Igual y es verdad, tal vez tengas una misión por cumplir, o todavía tienes por ahí un par de cosas inteligentes que escribir, por que, yo sé, que al sonido de mí vos, no eres capas de generar ni una frase.
Y por favor, no te ofendas por decirte las cosas así a lo bruto. Tenga en cuenta que es mí esencia, y yo las trato a todas por igual, así que, espérate tantito, que ya cuando te vuelva a tocar, te daré la bienvenida de nuevo a mí infierno. De eso no tengas la menor duda. Por cierto mí niña, me encanta la puntualidad.
Colaboración de Michael Ramón
Colombia
